"La otra" presión alta
El corazón necesita que la sangre circule a través de los pulmones, el lado derecho del corazón (ventrículo derecho) bombea la sangre a los pulmones para que se oxigene; a su vez, el lado izquierdo (ventrículo izquierdo) envía la sangre oxigenada a través del cuerpo. La arteria pulmonar lleva sangre del lado derecho del corazón a los pulmones; en los pulmones la arteria pulmonar se divide 18 veces aproximadamente, esto crea millones de vasos sanguíneos. Los vasos sanguíneos más pequeños (capilares) envuelven una bolsa de aire llamada alveolo. En los alvéolos, el oxígeno fresco entra en los vasos sanguíneos para poder regresar al lado izquierdo del corazón, el cual con cada latido manda la sangre oxigenada a todas las partes del cuerpo, siendo esto un proceso vital para la adecuada función de nuestro organismo.
La elevación de la presión en la arteria pulmonar trae como consecuencia un trabajo extra para el corazón, ya que éste se encuentra con una gran resistencia para bombear sangre a los pulmones (mayor dificultad). El trabajo extra daña eventualmente al ventrículo derecho, el cual cambiará de dimensión y tamaño hasta que no pueda bombear más sangre. Los síntomas de la HAP van a depender fundamentalmente de lo dañado que esté el ventrículo derecho, es decir, si la insuficiencia cardiaca es grave, los síntomas serán muy severos.